“¿Llega el ‘low cost’ a la franquicia?”, por Iván Novo Castro, consejero delegado de TelePóliza
Publicado por Redaccion - 06/11/08 a las 12:11:38 pm
“Lo mismo que en otros sectores de la economía se ha impuesto el “bajo coste”, ¿podemos pensar que le ha llegado el turno a la franquicia, habida cuenta de las rebajas en la inversión y en el canon de adhesión que empezamos a ver por ahí, cual rebajas de fin de temporada? No parece, en todo caso, que sea un termino correcto para utilizar en franquicia. Lo que sí sucede es que, escudados en la bonanza económica, algunas enseñas estaban cobrando lo que no valían, y ahora tienen que bajar a la siempre soez realidad.
Nosotros siempre hemos tenido un coste bajo; pero no por que valgamos poco, sino por que nuestro beneficio no está en la expansión, en recaudar cánones de entrada sin ton ni son, y luego si te he visto no me acuerdo, sino en ganar dinero al mismo tiempo –y siempre que antes lo gane– el franquiciado. Y esto lo digo alto y claro, para que todo aquel que está pensando en invertir en una franquicia mire a ver cuántos más pueden presumir –y cumplir, ¿eh?– lo mismo”.
Y digo que no parece un término muy sensato, porque, entonces, ¿bajo coste es igual a baja rentabilidad, o al menos a unos beneficios no muy altos? Por un principio matemático está claro que cuanto menos inviertas más fácil tienes el amortizar y el rentabilizar tu inversión. Al final no debemos valorar únicamente lo que cuesta, sino lo que se da a cambio. Si la misma franquicia ofrece exactamente todos los servicios que hace un año y cuesta menos, la rentabilidad es sin duda mayor; el problema es si cuesta menos pero a cambio de ofrecer también menos.
¿En qué se basa un negocio de bajo coste? ¿Cuáles son las claves para que la inversión sea, en muchos casos mínima? ¿Es un autoempleo? ¿El local no precisa reforma, ni tener una línea estética homogénea al del resto de la red?¿No existen págos periódicos? En nuestros caso la clave es que no se precisa personal nuevo para atender el ‘corner’ de TelePóliza; desde nuestra central suplimos eso. Nos adaptamos a casi cualquier local, y al ser un servicio lo que prestamos no se necesita acopio de material, ni almacenaje, ni estanterías… Eso sí el servicio que prestamos es de una enorme calidad. De lo contrario no estaríamos trabajando con todos los grandes del sector del Seguro: Allianz, Pelayo, MAPFRE, Liberty, Catalana Occidente, Caser, Zurich, Vitalicio, Asisa, Groupama….
>Hay sectores en los que resulta más factible montar negocios de bajo coste: agencias de viajes, asesoría empresarial, intermediación financiera o inmobiliaria… Considero que el sector servicios es el más dado a un negocio de bajo coste, al menos en lo que a la inversión inicial se refiere. Nosotros somos una correduría de seguros, por lo que el verdadero valor es el “saber hacer”, no el material físico.
Luego habría que fijarse también en para qué tipo de emprendedor es ideal un negocio de bajo coste. ¿Es ese realmente el tipo de franquiciado que queremos? Como bajo coste en sí, está claro que se adapta mejor a una persona que busca autoempleo. Si es un inversor, el ‘low cost’ ya no es tal, o al menos no tanto, al tener que poner a un gerente o persona de confianza al frente del negocio. Con su consiguiente encarecimiento vía sueldo. La recesión actual puede animar a los emprendedores a sumarse a un negocio de bajo coste. El hecho de que la liquidez sea menor hace que tengas menos alegría a la hora de invertir en lo que sea, por lo tanto cuando buscas una franquicia, el canon y los ‘royalties’ se miran con lupa. Y eso nos lleva a que los franquiciadores habremos de justificar mucho más el porqué se cobran. Lo cual me alegra, porque en TelePóliza lo tenemos claro, se lo hacemos ver a todo interesado en nuestra franquicia, y no hay franquiciado que discuta nuestros pagos periódicos. ¿Por qué? Porque le hacemos ganar dinero, en lugar de lucrarnos a su costa, como otros.
De todos modos, las ventajas de una inversión reducida salta a la vista: se entra a formar parte de una enseña que teóricamente va a crecer con mayor rapidez que otras, porque a los candidatos a franquiciado no les va a frenar el montante económico necesario para afrontar la instalación del negocio. En nuestro caso, éste se ubica además en oficinas ya en marcha (gestorías, asesorías, bufetes…), y no necesariamente emplazados en zonas comerciales de primer orden –por lo que la partida de gasto inmobiliario es también menor–; y las economías de escala que caracterizan a toda cadena (mayor fondo para acciones publicitarias, mejores condiciones de negociación con los proveedores, etcétera) también empiezan a notarse antes, por lo que la notoriedad de la marca, y con ella la de cada establecimiento franquiciado, se ve beneficiada.
Hay un segundo nivel de ventajas, que no por obvio deja de ser importante: se trata de una inversión baja; por lo que si al final, por circunstancias imponderables, o porque se esperaba más del negocio, la franquicia no funciona tampoco se habrán perdido los ahorros de toda la vida, como sucede con inversiones multimillonarias como las de la restauración; y además, Suele tratarse de negocios en los que el emprendedor es quien está al frente del mismo, con lo que ahorra en sueldos. No tener que contratar empleados, tal y como está el mercado laboral hoy en día, y los problemas de rotación que existen en algunas actividades comerciales, es todo un lujo…
El hecho de que se acerquen más personas que disponen de la cantidad requerida, hace que haya que realizar una selección más concienzuda? Un proceder correcto, a la hora de ver a quién y a quién no se le concede una franquicia no admite grados: lo es o no lo es. Y debe llevarse a cabo, se trate de una enseña de inversión reducida o elevada, porque de ella depende el futuro de cualquier red de franquiciados. Lo que sí es preciso tener muy claro, a la hora de abordar la expansión de una enseña de baja inversión, es hasta qué punto pueden ser amplios los márgenes del perfil de candidato buscado, porque sí es cierto que siempre se presentarán más emprendedores para una selección en la que se requieran 30.000 euros, que para otra en la que este montante ascienda por encima de los 180.000. No obstante, ese es el trabajo de un buen departamento de Desarrollo: asegurarse de que quien ingresa en la cadena no va a ser fuente de futuros problemas para la misma.
Las inversiones reducidas favorecen un crecimiento más rápido del negocio. Pero también hay que estar más pendientes, porque una expansión muy rápida en poco tiempo corre el riego de llevar aparejada una tercera variable: sin control. Y ahí el peligro de fracaso, de ‘muerte por éxito’ es elevado. Así que es preciso reestructurar, redimensionar la empresa para que la central crezca al mismo tiempo que lo hace la red y pueda prestar a sus franquiciados ese apoyo continuo que caracteriza la franquicia.
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Pingback por “¿Llega el ‘low cost’ a la franquicia?”, por Iván Novo Castro, consejero delegado de TelePóliza « Opinion Franquicia — November 6, 2008 #
con la crisis es dificil pensar en iniciar cualquier negocio y hacerse rico, incluso es complicado iniciar cualquier negocio, por eso el que existan franquicias baratas efectivamente es una ventaja al ser un riesgo menor, pero claramente no se les va a exigir la misma rentabilidad que a otras más caras, por lo menos con el mismo esfuerzo
nadie se va a creer que un fiat corre igual que un bmw, a no ser que el bmw nos lo vendan con motor de fiat, eso si, la gasolina cuesta lo mismo para los dos
Comentario por hipoteca — November 6, 2008 #
¿Llega el ‘low cost’ a la franquicia?…
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